lunes, 29 de noviembre de 2021

La fotografía estenopeica: medio, técnica y creación

 

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Luis Duarte. Quinta Villa Ines. Caño Amarillo. Caracas, 2021
 

 

La fotografía estenopéica: medio, técnica y creación 

Por: Diana Lizeth Duran Quintero  

 

Introducción

Nuestro pasado se manifiesta por tanto
íntegramente en nosotros por un
impulso y en forma de tendencia,
aunque sólo una débil parte se convierta
en reproducción.

Henri Bergson


Iniciaré este artículo con una pregunta que seguramente no tiene una sola respuesta, ni pretendo que la tenga, que es al mismo tiempo una pregunta sencilla y que tiene en su rigor la posibilidad y el riesgo de narrar, figurar, representar y simbolizar la experiencia que genera en cada uno la fotografía.

...las fotografías abren puertas al pasado, pero también permiten echar un vistazo al futuro.


Sally Mann


La pregunta es: ¿qué es la fotografía? Para responderla podemos hacer una descripción de su significado desde diferentes frentes: en un primer momento, basada en una experiencia primaria, podría describirse como la fijación de un instante de tiempo transcurrido, que evoca sensaciones y que al mismo tiempo las trae al recuerdo. Por otro lado, se puede decir que es simplemente una imagen fijada por la luz, que se produce a través de un aparato óptico llamado cámara fotográfica, que comprende procesos fotoquímicos y físicos que logran que la imagen se fije para su posterior reproducción. Por último, en un tercer momento y buscando en su carácter histórico, “las fotografías abren puertas al pasado, pero también permiten echar un vistazo al futuro”, como menciona la fotógrafa estadounidense Sally Mann.

Con todo esto es claro que una definición de la fotografía no siempre debe describir la alquimia y la física implicada en el fenómeno. De esta manera, no pretendo referirme al proceso técnico y operacional que ocurre en la cámara fotográfica ni a la forma en la que se fija, registra y documenta la imagen. Procuro, por otro lado, una reconstrucción y resignificación de la fotografía como medio, técnica y creación, relacionando mi experiencia con la fotografía en un proceso de indagación y búsqueda a través de la estenopeica, que me ha hecho pensar en sus posibilidades en tanto herramienta y contingencia.

Es así como, en esta exploración, la fotografía estenopeica es más que una técnica que comprende procesos físicos y químicos. Se podría decir que en ella participan dos factores que la convierten en un medio de expresión: el técnico –proceso que se debe conocer en la mayoría de los casos, para el mejor manejo del aparato fotográfico– y el segundo pero no menos importante, el del instante retratado o capacidad expresiva. En este punto la estenopeica deja de ser simplemente un medio de reproducción de imagen y se convierte en proceso de creación donde, más que factores meramente técnicos, recrea sensaciones y comunica a través de la imagen. Es acá, cuando no sólo se maniobra un aparato mecánico, aparece al otro lado de la lente o el estenope el autor, quien obtura la cámara fotográfica y la dispone de manera intencional para apresar y fijar lo que pretende. De esta manera, se cruza el límite de la técnica y se origina la expresión, haciendo partícipe no sólo a su creador y el aparato, sino también a quien es capturado por la imagen al momento de ser vista, convirtiéndose en un proceso de interacción triple.

Es por ello que retomo tres factores que complementan la idea principal del artículo: el medio, la técnica y la creación –intentando responder y corresponder a la pregunta que se formuló inicialmente–. Cada uno con sus características especiales que se funden para ser uno solo, evocando a la fotografía como resultado final del proceso técnico y el medio que se convierte en manifestación de emociones o expresiones del individuo o creador. Un creador sincero reconoce estos tres elementos: la técnica como el manejo del procedimiento y el aparato, el medio como representación y desarrollo de la actividad y la creación como la evocación de una realidad o sensación interior con intención de dejar de ser oculta.

La fotografía estenopeica: medio, técnica y creación

 

El medio

Se ha dicho que la fotografía es clara y precisa, por lo cual ha sido utilizada como una técnica para la representación, pues permitió que “por primera vez, entre el objeto inicial y su representación no se interpusiera más que otro objeto. Por vez primera una imagen del mundo exterior se forma automáticamente sin intervención creadora por parte del hombre” (BAZIN, 2008). Es así como la proyección de la imagen formada por la luz se constituye en la cámara y se hace posible, a ella misma, de forma natural.

...la imagen fotográfica obtenida por medio de la cámara estenopeica es un medio.



Siendo así, no es inadecuado pensar que la fotografía es el retrato fiel de una época o circunstancia, en la que la imagen que se fija guarda toda la información necesaria para reconocerla, convirtiéndose en una copia de ese momento del pasado que puede subsistir en la imagen fotográfica. En otras palabras, se podría decir que es el medio para congelar “el tiempo”. Pero en este punto se vuelve importante el indagar sobre el propósito de la fotografía y reconocer que no sólo se soporta por el hecho de ser una técnica reconocida, puesto que vincula un conjunto primordial, que parte desde el operador de la cámara, el aparato y la imagen que se retrata. En esta medida, se puede observar la fotografía como un medio de expresión que va más allá de los esquemas meramente técnicos para otorgarle a la imagen una lectura completa.

En la experiencia fotográfica, se soportan como medios de expresión diversas técnicas. Algunas de ellas invitan al fotógrafo a reconocer el proceso fotográfico y le otorgan una independencia de lo tecnológico. Sin embargo, se hacen presentes, dentro de dicho proceso, facilismos y automatismos que pueden desvirtuar la experiencia. Es por ello que retomo una técnica fotográfica que rompe los límites de una simple obturación de la cámara: la fotografía estenopeica. Lo que hace particular a esta técnica es que cada valor es tan importante como los demás, empezando por quien dispone la cámara para la fotografía, el orificio por el cual entra la luz para que la imagen se fije y el tiempo transcurrido que se detiene.

La fotografía estenopeica: medio, técnica y creación

Sin embargo, aunque la fotografía estenopeica es un hito en la producción de imágenes que capturan el momento deteniéndolo en el papel, se hace necesario recorrer la historia de la fotografía para entender cómo aparece esta técnica, que fue muy explotada en una época y que ahora pareciera ser una leyenda en la clase de fotografía digital, la cual remplazó los procesos químicos y mágicos que concebía la fotografía analógica, y aún más la estenopeica, que sólo requería de un orificio diminuto para que la luz hiciera su magia en el papel fotosensible:
La fotografía estenopeica partiendo del mismo origen: la cámara oscura, funciona desde entonces como negación del control racional, medible y determinable de la creación artística como fundación de mundo, para ofrecerse como redescubrimiento sin pretensiones de dominio. La estenopeica deja hacer al proceso físico de refracción de la luz sobre los objetos; químicos: de la luz sobre las sustancias, y fotográfico: combinación de los dos anteriores, lo que el tiempo permite en su duración (QUIROZ, 2007).
Pero, en sí, ¿qué diferencia a la fotografía estenopeica de otras técnicas fotográficas? No es necesario hacer una disputa de las diferentes técnicas en fotografía, cada una de ellas cuenta con sus propias cualidades y magia, algunas mucho más accesibles (como la fotografía digital en esta era), y otras que requieren un poco más de tiempo, del instante prolongado, como lo hace la fotografía aquí estudiada. Es así como lo que las hace diferentes las vuelve especiales. Una fotografía estenopeica requiere de una fina interacción y de ser recorrida por sus periferias, nos regala un boceto de nuestra memoria, porque, así como en nuestros sueños sólo grabamos ciertas partes, así la estenopeica nos ofrece el recuerdo invitándonos al juego de conectarnos y recorrer la imagen fotográfica. De esta manera se puede descifrar una imagen, según Flusser (Citado por QUIROZ, 2007):
…al descifrar las imágenes se debe tomar en cuenta su carácter mágico. Es un error descifrarlas como si fueran “eventos congelados”. Por el contrario las imágenes son traducciones de hechos a situaciones; éstas sustituyen con escenas los hechos.

Así mismo, una fotografía estenopeica debe dejarse deleitar por la mirada, dando paso a la traducción de los eventos que suscitan en nuestra memoria la necesidad más firme de habitar los espacios y apropiarse de los tiempos, evitando la presencia de un acontecimiento congelado que, así como la palabra misma lo describe, se convierte en una imagen fría que carece de un sentido mágico y de su propia expresión.

De esta manera, la imagen fotográfica obtenida por medio de la cámara estenopeica es un medio. No es ella misma el fin, sino la herramienta que logra presentar y representar una contingencia para la creación y la representación de mundos aleatorios, de miradas sensibles y al mismo tiempo efímeras, que sólo transcurren en tanto luz y tiempo. Es así como, en la aproximación que he tenido a la imagen fotográfica/estenopeica, encuentro que su sentido no consiste únicamente en permitir la captura de la imagen producida por la luz, sino que es ella misma “buril” para la talla del tiempo. Es decir, es otra forma de “descifrar” la imagen fotográfica y de reconocer las posibilidades que esta brinda como medio expresivo. 

 

La técnica

 

Desde sus inicios, la fotografía se preocupó por perfeccionar la técnica. Fue en el transcurso de esta búsqueda cuando dejó de ser simplemente una forma de representación de la naturaleza y se introdujo en el mundo del arte. Para esto, la fotografía tenía que dejar su función de retrato de la realidad, y empezar a utilizar lo que se puede nombrar, la estética fotográfica, conectando al artefacto con la sensibilidad de la intervención del hombre. Es en este punto, donde la fotografía toma una posición onírica, convirtiéndose en el puente entre el fotógrafo, su medio de creación, el entorno y el perfeccionamiento de la técnica.

La fotografía estenopeica: medio, técnica y creación.
 
En este punto, es importante reconocer que más de la mitad de la población mundial ha tenido acceso a una cámara fotográfica y, a su vez, la oportunidad de obturarla. De esta forma cabría preguntarse ¿hay infinidad de automatismos?, ¿se podría decir que la fotografía no ha perdido aquel valor que la hace especial? En esta medida, es importante mostrarse de acuerdo en que la fotografía se ha visto envuelta por la facilidad de adquisición del aparato y lo automático que éste puede ser. Por eso, conocer en profundidad aspectos como los mencionados anteriormente, permite que la fotografía no pierda su valor especial, en el que la imagen, además de poseer un sustento teórico-práctico, transciende más allá de la simple creación de la misma.

Es así como desde los inicios de la fotografía, que parten de un fin práctico, y desde la invención de la cámara oscura, con fines científicos para obtener una forma más exacta de representación del mundo, este nuevo mecanismo, que en principio fue utilizado en la pintura con el propósito de que fuera más realista y natural, permitió la producción de representaciones precisas del mundo. Así, el mundo se presentó por medio de un aparato óptico de forma clara y consistente reproduciendo y fijando las imágenes de la cámara oscura.

De esta forma, se puede entender que la fotografía nace de una serie de necesidades que proclamaban un medio más realista y ágil conforme a la época. En 1829, Nicéphore Niepce instaura la invención de una técnica que permitía la representación precisa del mundo y la reproducción en masa de la misma, técnica llamada fotografía. En este punto, el descubrimiento de la fotografía partió de una serie de aplicaciones y mejoras en busca de una técnica de carácter realista.

La fotografía nace como una referencia realista y modo propio de la representación y la reproducción. Los primeros intentos fotográficos partieron de la búsqueda de un medio que pudiera hacer posible la fijación de una imagen real, en otras palabras, la congelación del mundo y del paso de un instante, para convertirlo en una imagen tangible, una imagen que se materializó por medio de procesos químicos y físicos.

Fue después del proceso de reconocimiento de la fotografía que logro ser vista como un medio de expresión que va más allá de una simple representación natural. Así, empezó a comprender valores propios y abrió camino en la exploración de un mundo lleno de alternativas y diversas formas de interacción con una imagen. Ya no sólo se observa una imagen fotográfica como resultado final, si no que ésta comprende todo un lenguaje visual que transmite un pensamiento, sensación, intención, expresión o comunicación. En ese mismo sentido, la fotografía estenopeica, en su funcionamiento y uso como herramienta de indagación, experimentación y expresión estética, es una práctica antigua, casi arcaica para los adelantos tecnológicos del siglo XXI, que no carece de sus propios soportes como técnica, y que tampoco se oculta en pretensiones más allá de lo que ella misma permite como forma de expresión y de reflexión como práctica fotográfica.
La palabra “estenopeica” viene de la raíz griega “stenós”, que quiere decir “estrecho”; y “poipeoo,” que significa “hacer estrecho”. El “estenopo” designa el pequeño agujero por el cual entra la luz a la cámara/caja oscura. En inglés se le conoce como pinhole, haciendo referencia al origen de la perforación, hecha con la punta de un alfiler. El diámetro del estenopo equivale a la apertura del obturador de una lente (QUIROZ, 2007).
La fotografía estenopeica comprende factores químicos y físicos que se deben entender en cierta medida para poder obtener un resultado, en este caso: la imagen fotográfica. En dicha técnica, se habla de tiempos de exposición o velocidad de obturación, tamaño del estenopo, diafragma y proceso de revelado, puesto que es una técnica que invita a explorar la ciencia de la mano del arte, la expresión y la estética, que no puede ser vista como una parte de éstas. Este proceso entrega resultados únicos, mágicos e inigualables, que ninguna otra técnica logra. El proceso de creación de la cámara estenopeica fomenta el reconocimiento de la misma, ya que todo es un ejercicio manual, para el cual es necesario entender las expresiones técnicas. Es así como la fotografía se convierte en oficio, no sólo como técnica, sino también como indagación en el proceso de descubrir el funcionamiento de la cámara y cuáles son las mejores condiciones para lograr una fotografía, también en medio de exploración y de múltiples intentos. Para esto no sólo interviene un aparato óptico y su manipulador, sino que también median condiciones climáticas espacio-tiempo que dan como resultado final el proceso de creación que termina convertido en imagen.

La comprensión de la imagen fotográfica procura atención especial sobre los mecanismos técnicos que la producen. Esto no parece importante pues, como lo mencioné anteriormente, hoy día existen muchos automatismos que permiten la fijación de la imagen; sin embargo, los procesos de creación que ambicioné por medio de la estenopeica, demandaron el conocimiento de principios técnicos básicos que permitieran la creación y la formulación de la imagen fotográfica y de nuevas estrategias experimentales. Si bien el relato y la descripción de los tres puntos planteados al inicio de este texto son indispensables para mi encuentro con la fotografía, estos pueden ser ordenados y dispuestos de diferentes maneras como otras posibles respuestas a la pregunta formulada inicialmente. 

La fotografía estenopeica: medio, técnica y creación

La fotografía estenopeica: medio, técnica y creación

 

 

 

 

 


Creación

“…para que la película retenga aquello que podría
volar de una memoria traicionada por las emociones."

Joan Foncuberta, 1994.


Para crear una imagen no son necesarios mecanismos complejos que la conciban. Algunas veces basta con la imaginación como creadora. Lo que hace un poco complejo este ejercicio de creación es cuando se pretende que la imagen salga de nuestra mente y se intenta que sea visible y al mismo tiempo demuestre sus sensaciones, colores y la composición de la misma. Es por esto que muchos de los aparatos de representación que hoy existen nacieron de la idea de tener un medio que constituyera con naturalidad y precisión esas ideas que se convirtieron en imagen, que hoy se pueden fijar, plasmar o dibujar, para que así no sólo fueran observadas por su creador, sino también por aquellos que se dejan envolver por la expresión de la imagen. Así mismo, la fotografía estenopeica retiene todo aquello que se escapa de la memoria de esa imagen presente en la mente y en el espacio, para retenerla en el tiempo y exponerla a un futuro y a posibles recuerdos, también para ser recorrida, observada y deleitada por cualquier ojo que se deje cautivar por una fotografía.

La fotografía estenopeica: medio, técnica y creación

La fotografía estenopeica: medio, técnica y creación

Según Dubois (2001): “la vida de las cosas, el temblor del mundo, las fluctuaciones del ser, todo aquello que se mueve y respira debe imprimir en la imagen su sensación y su movimiento, por infinitesimal que sea”. Es así como actúa una fotografía estenopeica, fijando cada sensación que ocurre en el momento, desde que se dispone la cámara y se abre el obturador; así comienza la magia de una foto formada a partir de una cámara que no necesita de un complejo mecanismo, creando un instante que graba una imagen y cuenta la historia a través de ella. En este punto es necesario hablar del autor de una fotografía estenopeica, y de cómo algunos vuelven de esta técnica su propio medio para la creación y así convierten la fotografía en un elemento íntimo de expresión, que no se aleja de las características propias de la misma, sino que más bien explota las posibilidades infinitas que ésta presenta. Mediante la fotografía se crea una cultura para la experimentación en la realización de la imagen, generando un ejercicio de reflexión, interpretación e interacción con la imagen fija y reproducible.

Con este tipo de fotografía, además, existe una posibilidad experimental, alejada del juego del azar, que involucra un mundo de exploración que va más allá de una técnica fotográfica. En otras palabras, se trata de una inmensa posibilidad creativa apartada de aquellos medios que han caído en el consumo generado por los facilismos de los avances tecnológicos dados en la era de la automatización. De esta forma, se rompen los esquemas meramente tecnicistas y se le da paso a lo que llamaré “la magia de la fotografía”, que rompe los límites del espacio-tiempo para traer un pasado a la resurrección, porque la muerte de ese instante se fija a través del orificio “estenopo”.

En este momento se pueden adquirir infinidad de imágenes sin sentido expresivo, siendo todo un reto no caer en la reproducción, consumo y realización de las misma. Técnicas alternativas, como la estenopeica, generan una complicidad con el medio y la imagen que se produce, apareciendo lo que se puede calificar como un reto creativo, ya que esta fotografía, además de ser una técnica acompañada de la ciencia, el manejo de materiales y algunos conocimientos sobre la luz, pone al fotógrafo como un espectador más de la escena que está siendo prendida por la cámara.


Es por lo anterior que uno de los principales desafíos de la fotografía estenopeica es cuando el oficio del fotógrafo se deja rendir por el tiempo y la cámara, porque para esta técnica sólo se puede disponer la cámara para que ella empiece su encantamiento y así la luz viaje a través del estenope y fije esa escena que está presente ante el ojo, pero que la cámara retiene de forma única casi que a su pretensión. De esta manera, el resultado de la fotografía es un enigma, ya que ni siquiera cuando se observa la imagen se presenta de la forma en la que se creía, debido a que inciden el tamaño de la cámara, la forma de la misma y el lugar donde se ubica, haciendo que nuestra mirada y el ángulo en el que se toma la foto sea imposible para el ojo humano por la posición corporal. Todos estos factores hacen que una fotografía estenopeica se complemente con vastos efectos visuales, de composición y experimentación.

En este tipo de fotografía el medio de creación deja rendir a los objetos, el tiempo, y al fotógrafo, puesto que éste no dirige por completo la escena: sólo observa el paso del tiempo (segundos o minutos, según las condiciones de luz) para que así la cámara haga lo suyo, cada uno con su valor como conjunto y no como individuales. Quien toma una foto estenopeica sabe qué es el juego que se presenta en la toma, que ésta graba y fija. 
 

 

Para terminar y concluir

Esta lúcida conciencia
de amar a lo nunca visto
y de esperar lo imprevisto;
este caer sin llegar
es la angustia de pensar
que puesto que muero existo.

Xavier Villaurrutia


La pregunta inicial, que interrogaba sobre lo qué es la fotografía, no es un cuestionamiento cerrado dirigido solamente a los conocedores o fotógrafos experimentados, sino que pretende la reflexión del lector y su relación con la fotografía, reflexión que se formula con el interés que permita hacer su propia taxonomía de las partes que él logra identificar en su ejecución o aprendizaje. En ese sentido, la triada que presento como un mecanismo de respuesta a esa pregunta no pretende ser la única. Debe, por el contrario, ser cuestionada, redireccionada o apropiada como herramienta para la apropiación de la fotografía pensando en nuestro tiempo y nuestras prácticas cotidianas con la imagen fotográfica. Son el principio de la relación que existe entre una imagen fotográfica, su contexto y la indagación.

Así retomo en mi experiencia el uso de una técnica alternativa en fotografía: la estenopeica como una práctica posible de apropiación del mundo, de la expresión y de la creación. Por medio de esta técnica fotográfica, casi olvidada y elemental, pretendo una aproximación sensible y menos automática de la experiencia fotográfica, que se constituya en una práctica mágica, que se deje observar para el deleite de quienes se encantan al encontrarse con una imagen real, retratada y fijada en papel, marcada en los márgenes del recuerdo y la memoria. Además, nos hace una invitación a recorrer la fotografía a través del reconocimiento de la misma, que comprende historia, técnica, medio y, por último pero no menos importante, expresión en cuanto a proceso de creación y comprensión de la imagen. Es así como esta corta reflexión aparece, después de un encuentro con la fotografía de forma experimental accidentada y accionada por interrogantes sobre la muerte. Fue en este proceso de pesquisa cuando identifiqué las posibilidades que presenta la imagen fotográfica como medio, técnica y creación, pues, si bien ella se presenta casi descubierta por completo, cada uno de nosotros descubre la fotografía de forma diferenciada, eventual y mediada por sus circunstancias.

 

 

Bibliografía

BAZIN, André. ¿Que es el cine? Madrid: Rialp, 2008

BERGSON, Henri. Memoria y vida (sel. DELEUZE, Gilles). Madrid: Alianza, 1977.

DUBOIS, Philippe. (2001) “De una imagen, del otro o de la influencia del cine en la fotografía creativa contemporánea”, en OLIVARES (ed.), FONCUBERTA, Joan.

Videncia y evidencia, en la luna cornea. Naturaleza quieta. 1994, Num. 5. Mexico: Conaculta.

QUIROZ, Marcela. La ilusión de ser fotógrafo. México: Universidad Iberoamericana, Santa Fe, 2007

VILLAURRUTIA, Xavier. “Nocturno de la alcoba”, en op. Cit. Villaurrutia.

 

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Sobre la autora:

Diana Lizeth Duran Quintero 

 
Estudiante de la Licenciatura en Artes Plásticas de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia con sede en Tunja (Boyacá-Colombia).


Diana Lizeth Duran Quintero Estudiante de la Licenciatura en Artes Plásticas de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia con sede en Tunja (Boyacá-Colombia). En la actualidad pertenece al grupo de Investigación Creación y Pedagogía, en el Grupo de Estudio Imagen y Pensamiento. Participó como ponente en el Primer Coloquio Dedicado al Día de Muertos noviembre de 2013 organizado por la Escuela Nacional de Antropología e Historia de México con la ponencia: Muerte Credo y Religión. Participo como expositora en la muestra internacional PINHOLE PATAGONIA 2013 en Argentina, así mismo recibió una Mención Honorifica en el “IX Concurso Estatal de Fotografía Digital FOTOSEPTIEMBRE Sonora 2013”. Obtuvo una beca de Movilidad Académica para el desarrollo de su proyecto de Investigación Titulado “Aprender a Morir” en convenio con la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia y la Universidad de Sonora en la Ciudad de Hermosillo/México. Actualmente trabaja como docente del área de Artes Plásticas en el Gimnasio Galileo Galilei en la Ciudad de Tunja/Boyacá/Colombia.
 

 

Fuente:

http://www.revista.unam.mx/vol.15/num5/art36/

Próximos recorridos del Club Estenopéico de Caracas

 

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Douglas Segovia. Arco de la Federación. Caracas, 2021
 
 
MARZO 2022

Parroquia San Agustín. Caracas

Domingo 27 de Marzo de 2022

Recorrido Pasajes de San Agustín - Teatro Alameda  - La Ceiba. Avenidas y calles de la parroquia
 
Punto de Encuentro: Museo Nacional de Arquitectura MUSARQ . Dirección: Avenida Bolívar con Avenida Sur 9, Municipio Libertador, Caracas
 
Hora: 10 am.
 
Recomendación: Lleva agua para hidratarte y algo ligero para comer.  
 
 
 

Anterior: 



Sofía González La Minka. Caracas, 2021


FEBRERO 2022

 

Parroquia San José. Caracas

Domingo 27 de febrero de 2022

 
Recorrido Iglesia San José - Escuela de Danza Vascocelos - Calles de casas tradicionales
 
Punto de Encuentro: Avenida Urdaneta, Puente de las Fuerzas Armadas, donde está el puesto de los libreros Aquiles Nazoa. (Estación Metro cercana La Hoyada)
 
Hora: 10 am.
 
Recomendación: Lleva agua para hidratarte y algo ligero para comer. 


 

 

 

domingo, 31 de octubre de 2021

Recorrido del Mes de Octubre 2021: Catia

 

Núcleos: Región Capital Club Estenopeico CCS-PCC | Aragua | Lara | Portuguesa |Falcón | Yaracuy | Monagas

 

 


Octubre 

 Domingo 31 de octubre de 2021
 
Recorrido Boulevard Catia - Mercado de Catia - Teatro Catia
 
Punto de Encuentro: Estación de Metro Peréz Bonalde, Catia.
 
Hora: 10 am.
 
 
 

Como estaba pautado y programado el último domingo de cada mes, este domingo 31 de octubre de 2021, se llevó a cabo el recorrido por la parroquia Sucre, mejor conocida como Catia. El encuentro de los fotógrafos y fotógrafa estenopéicos se dio en la salida del Metro de Pérez Bonalde, De allí en el mismo bulevar se inició el recorrido por el Mercado de Catia. Donde se intentó hacer una replica de la fotografía del Mercado realzada en los años '50, para ver su comparación con la presentación actual de estos espacios. 
 


El Bulevar de Catia desde su inauguración en 1982 se convirtió rápidamente en una pujante zona comercial y lugar de recreo y esparcimiento. Esta vitalidad comercial y recreativa se intensificó significativamente los fines de semana, atrayendo una gran afluencia de residentes de los barrios circundantes, incluidos los superbloques del 23 de enero, las Lomas de Urdaneta y Altavista y la parte baja de Los Magallanes, intensidad que convirtió el mantenimiento y cuidado de sus espacios y equipamiento en un tema que se debía atenderse con una frecuencia que no era respetada.





Las tierras que actualmente ocupan el sector de Catia formaron parte de una herencia aborigen asentada originalmente en ese espacio dándose a conocer su existencia en el año 1500, aproximadamente, según algunos registros de los invasores españoles.

En 1750, el territorio de Catia era parte de la Parroquia Altagracia y posteriormente en 1778 fue integrada en la Parroquia Catedral.

Para 1853, Domingo de Esquivel, el entonces presidente del Concejo Municipal propuso la creación de la parroquia Catia, pero su idea no fue llevada a cabo para ese momento.

El 7 de diciembre del año 1936 fue elevada a Parroquia con el nombre de Sucre, haciéndose vigente dicho Decreto durante el Gobierno del General Eleazar López Contreras. Y el 15 de diciembre de 1951 se inaugura el Mercado Municipal de la localidad,conocido como el Mercado Municipal de Catia. En 1966, se decide la creación de la Parroquia 23 de Enero con un pequeño territorio que antes constituyó parte de la parroquia Sucre. En el siglo XXI han surgido diversas propuestas y proyecciones para la creación de un Municipio Catia, con el actual  territorio de la parroquia Sucre, considerando su número de habitantes y su extensión territorial y su importancia para la ciudad, aunque ya para la década de los 1970 del siglo XX se había presentando esta idea, sin que hasta la fecha se haya concretado esta iniciativa. Esta fue una de las propuestas que surgió de la fundación Procatia.



                                   

                     
En el Mercado de Catia, además de su fachada, se hizo interiores para intentar retratar la vida de mismo con la técnica estenopéica. También se diálogo con algunos expendedores de los puestos de verduras y de carnes sobre las fotografías del mercado en los años '50, para que conocieran sobre la historia del inmueble. Algunos manifestaron que este mercado fue construido y lo inauguraron en la época de Pérez Jiménez.



 
Otro punto que registramos fue la Plaza Pérez Bonalde, espacio concurrido y visitado por los parroquianos y de otros lados de la ciudad. Es uno de los espacios emblemáticos de la parroquia Sucre que le da el nombre a la estación de Metro a esa altura del boulevard. Y por se una plaza de un poeta que trascendió con su poema Vuelta A La Patria, hoy tiene cierta actualidad al llevar un programa de gobierno ese nombre.
 
En 1929 se completó la construcción de lo que hoy es la Plaza Pérez Bonalde en Catia...
 

A poco que uno observe el paulatino crecimiento urbano de Caracas a comienzos del siglo XX, registrado con precisión en los planos elaborados por el ingeniero Ricardo Razetti, notará el momento en el que la ciudad, que se mantuvo si se quiere contenida entre el Ávila al norte y el Guaire al sur y limitada por El Calvario al oeste y la quebrada Anauco al este, comienza a extenderse mediante intervenciones que rompen definitivamente con la estructura que hasta entonces había prevalecido y garantizado su ordenamiento: la del damero colonial.

En tal sentido, el “Plano de Caracas” de 1929, última de las representaciones de Razetti de la ciudad, se convierte en un documento fundamental para entender los cambios que a partir de entonces se acelerarían coincidiendo con el impacto que tendría la transformación de nuestra economía a raíz de la aparición del petróleo.

En efecto, cuando en 1924 Renato Serrano, Gobernador del Distrito Federal, se dirige al Concejo Municipal de Caracas, informándole sobre las inversiones que se realizaban en el ensanchamiento de la avenida Sucre, “la cual enlaza entre sí los importantes caseríos de Las Tinajitas, Agua Salud, Agua Salada y Catia”, le abrió la puerta con dicha mejora vial a la urbanización de grandes extensiones de uso agrícola al oeste del centro de la capital. El primero de estos nuevos desarrollos es la ya citada Nueva Caracas, para cuya realización en 1928 se comienza a trabajar una gran extensión de terreno en el llamado “relleno de Catia” que implicó el embaulamiento de una parte de la Quebrada Caroata, cuyos afluentes eran las quebradas Agua Salud, Agua Salada y El Polvorín, entre otras.

Como bien registran Izaskun Landa y María Isabel Peña en el texto que sirve de introducción a la “Zona 2. La Nueva Caracas” del ya citado libro Caracas del valle al mar…, será en 1929, con la creación del Sindicato Nueva Caracas, que se promoverá en el sector “la construcción de un gran trozo de ciudad, en un terreno plano luego de atravesar un cuello entre cerros, desde el casco fundacional y en sentido noroeste, donde se desarrollaron unas 58 manzanas (rectangulares y cuadradas) diseñadas por el ingeniero Oscar Ochoa”.

Desde la plaza, cuyo diseño se atribuye al urbanizador Oscar Ochoa, ubicada como se dijo sobre la avenida España, surgen seis calles que se conectan a las avenidas Argentina y Colombia: dos perpendiculares a la España en sentido este-oste (calle Washington), dos en sentido suroeste-noreste (calle La Engracia) y dos en sentido sureste-noroeste (calle La Castellana). Esa disposición en cruz y sus diagonales, determinaron su diseño radial compuesto por ocho jardines.

Cabe añadir que dentro de la planificación de la Nueva Caracas prevista por Oscar Ochoa (quien posteriormente también desarrollaría Altavista al norte de Catia y la urbanización Miranda al este de Caracas), se incluyó un club social y deportivo ubicado frente a la plaza Pérez Bonalde.

José Ignacio Cabrujas (1937-1995), quien vivió en la calle Argentina, entre quinta y sexta avenida, de la Nueva Caracas desde 1941 hasta 1960, es quien nos ha dejado a través de la entrevista que le hiciera Milagros Socorro para el libro Catia Tres Voces: María Carrasquel, Henríquez Hernández, José Ignacio Cabrujas (1996), imágenes reveladoras de sus vivencias en el sector y del significado que tuvo la plaza Pérez Bonalde en su tránsito por la adolescencia y juventud. En tal sentido confesará: “La plaza Pérez Bonalde y la avenida España constituían un entorno ritual. Allí se desarrollaban inmensos ritos: de iniciación sexual, de valentía, de virilidad, de feminidad”.

 

 

 
 


 

En la calle Colombia retratamos casa de las más antiguas de Catia. Algunas recuperadas y con muchos de sus atributos originales.

 
Pese a ser un emprendimiento privado, el Banco Obrero (BO), repitiendo la exitosa experiencia alcanzada en San Agustín del Sur, en donde estaba construyendo 200 viviendas; en Agua Salud, 95 viviendas construidas por contrato por los Hermanos Mancera; y 60 en Los Jardines del Valle, levantadas por los ingenieros C. Aza Sánchez y R. Valery Pinaud, decide construir 38 viviendas en la Nueva Caracas, también contratadas a los Hermanos Mancera y vendidas por Bs. 10.980 cada una. Estas últimas se hacen continuas, sin retiros laterales ni de frente. Además, sólo podían alcanzar un solo piso adicional, ya que el suelo era arenoso, inestable y con niveles freáticos altos corroborado por la existencia en las proximidades de la Laguna de Catia, nutrida con agua de la quebrada Caroata. Con ello como modelo, la Nueva Caracas se fue conformando primordialmente por edificaciones adosadas sin retiro de frente para vivienda y comercios, y áreas de uso industrial que ocupaban parcelas de mayor tamaño al sur.

Casa tradicional de Catia, e identificada con el N° 8.
 
 
 
Hasta fines del siglo XIX Catia ocupó un humilde y discreto lugar en la evolución urbanística de la ciudad. Como localidad sólo había alcanzado el rango de caserío y así era señalada en los sucesivos censos de población que comenzaron a elaborarse a partir de 1873. 

En este sentido, podría decirse que Catia se hallaba en el “patio trasero” de Caracas formando parte de la extensa parroquia de Altagracia. Sin embargo, el Presidente del Concejo Municipal de Caracas Domingo de Esquivel, en 1853 planteó ante la Diputación Provincial, la necesidad de crear la Parroquia Catia, pues ello significaba resarcir a los vecinos del caserío de la falta de atención de parte de las autoridades civiles y eclesiásticas de las parroquias de Catedral y Altagracia, debido a la extensión geográfica y la vasta población que registraba, lo que en su criterio, era mayor que la recién constituida parroquia de El Recreo. 

Esta propuesta fue desestimada y Catia siguió sumida en su condición de caserío en los suburbios de la ciudad, como ya hemos señalado. En el contexto de su ubicación, Catia tenía para entonces el aval de haber sido el factor dinamizante de todo el pequeño valle flanqueado por quebradizas montañas al Sur y la sierra Guarairarepano al Norte.




 
Con la resolución de crear la parroquia Sucre el 7 de diciembre de 1936 la cual entró en vigencia el 22 de diciembre del mismo año, las autoridades del entonces Concejo Municipal del Distrito Federal, resarcieron de alguna manera a los habitantes de Catia de los múltiples inconvenientes que suponía el estar dispersos en las tres parroquias anteriormente mencionadas. 

 Es así como a partir de 1936 se integran en una sola comunidad parroquial las urbanizaciones, barrios, sitios y calles que se encontraban artificialmente separados por las líneas divisorias de las parroquias Catedral y La Pastora. 

Estas son respectivamente, Los Flores, Avenida Sucre, Nueva Caracas, Tacagua Arriba y Abajo, Cortada de Catia, Ojo de Agua, Boquerón, Blandín, El Guayabo, Topo, El Mulatal, La Montaña y calle del Carmen, Agua Salada, Alcabala de Catia, Avenida Sucre, Brisas de Catia, El Paují, Catia de Los Frailes, Las Cumbres, Las Trincheras, Catinas y El Nacimiento.


 
Entre los factores más resaltantes que permiten explicar en parte este fenómeno demográfico, podría mencionarse la extensión geográfica de la parroquia, el hecho de no haberse ocupado totalmente sus tierras que a su vez obedecía a lo accidentado de su constitución topográfica, que la hizo sumamente atractiva para las gentes pobres adquirirlas por el bajo valor que poseían.

 Es en este contexto que venimos describiendo donde se operó un importante auge de concentración poblacional en la parroquia Sucre, el cual asoma tímidamente en 1928 cuando se da inicio al ensanche de la Avenida Sucre y la construcción de la urbanización Nueva Caracas y la red matriz del acueducto. Pero la mayor intensificación urbanística de Catia, será a partir de 1936 cuando comenzará a levantarse la urbanización Pro-Patria (1941) diseñada por el arquitecto Carlos A. Guinand y el constructor José Guevara; después vendrían otras como la Urdaneta (1946) con 1.354 apartamentos; Francisco de Miranda (Casalta) con 768 del afamado Carlos R. Villanueva; “Ciudad Tablitas” (1952) con 976 apartamentos, también de Villanueva y Celis. 

 Todas estas urbanizaciones fueron concebidas para la clase trabajadora. También debe referirse que entre 1938 a 1974 surgieron uno 50 barrios en la parroquia Sucre luego de ocupar “espontáneamente” terrenos ejidales pertenecientes a la ciudad de Caracas. 

 El drama social de este emporio de la pobreza se ha venido agravando y manifestando en sus más diversas formas, por ahora sigue su curso hasta tanto no se conjuren las múltiples causas que le han dado existencia. La Parroquia Sucre tomó su nombre del antiguo Camino de Catia el cual fue llamado Camino del Oeste en 1845 y luego Avenida Sucre en 1922, en homenaje al Gran Mariscal de Ayacucho Antonio José de Sucre. Es la única parroquia de Caracas que lleva el nombre de un héroe de la independencia venezolana. 
 
 
Bar El Torero, este bar de memorias y objetos de diversas épocas está ubicado en la calle Maury de Catia. La ruta se distingue por su fila de 12 casas iguales con fachadas idénticas, de grandes ventanales y puertas de más de tres metros de altura que terminan en arco, y un porche que da la bienvenida. Las residencias se construyeron en 1929 y han sido un acogedor hogar para las familias catienses. Con los años, por su valor urbano, la cuadra fue declarada patrimonio cultural de la nación en 2009.
 
 


Recorrimos varias de las calles de Catia: la Argentina, la México, la Colombia y concluimos el recorrido en la calle Mauri, emblemática de la parroquia sucrense. Por su puesto antes retratamos la Plaza Sucre, la plaza Pérez Bonalde, y la fachada del Teatro Catia. Entre estas calle se encuentra el Centro de Animación Cultural José Fernández Diez, muy cerca de la Plaza Pérez Bonalde.


1939•  El Banco Obrero (B.O.) inicia la construcción de 98 casas en la Urbanización Pro-Patria, Caracas, diseñadas por Carlos Guinand Sandoz. Estas se terminaron el año siguiente. En 1940 se añadieron 317 casas más y 231 en 1947.

Pro-Patria llegaría a ser la primera urbanización de magnitud desarrollada por el B.O., expandiéndose hacia otros sectores llamados Ampliación de Pro-Patria y Lomas de Pro-Patria.
 
 
Algunas fuentes consultadas:
https://fundaayc.com/2013/09/14/1939%e2%80%a2-se-inicia-la-construccion-de-98-casas-en-la-urbanizacion-pro-patria/
https://rudasaco29.blogspot.com/2023/04/creacion-de-la-parroquia-sucre.html
https://fundaayc.com/2024/04/07/1951-puesto-de-socorro-periferico-de-catia/