La fotografía estenopéica: medio, técnica y creación
Por: Diana Lizeth Duran Quintero
Introducción
Nuestro pasado se manifiesta por tanto
íntegramente en nosotros por un
impulso y en forma de tendencia,
aunque sólo una débil parte se convierta
en reproducción.
Henri Bergson
Iniciaré este artículo con una pregunta que seguramente no tiene
una sola respuesta, ni pretendo que la tenga, que es al mismo tiempo una
pregunta sencilla y que tiene en su rigor la posibilidad y el riesgo de
narrar, figurar, representar y simbolizar la experiencia que genera en
cada uno la fotografía.

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...las fotografías abren puertas al pasado, pero también permiten echar un vistazo al futuro. |
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Sally Mann |
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La pregunta es: ¿qué es la fotografía? Para responderla podemos hacer
una descripción de su significado desde diferentes frentes: en un primer
momento, basada en una experiencia primaria, podría describirse como la
fijación de un instante de tiempo transcurrido, que evoca sensaciones y
que al mismo tiempo las trae al recuerdo. Por otro lado, se puede decir
que es simplemente una imagen fijada por la luz, que se produce a
través de un aparato óptico llamado cámara fotográfica, que comprende
procesos fotoquímicos y físicos que logran que la imagen se fije para su
posterior reproducción. Por último, en un tercer momento y buscando en
su carácter histórico, “las fotografías abren puertas al pasado, pero
también permiten echar un vistazo al futuro”, como menciona la fotógrafa
estadounidense Sally Mann.
Con todo esto es claro que una definición de la fotografía no siempre
debe describir la alquimia y la física implicada en el fenómeno. De esta
manera, no pretendo referirme al proceso técnico y operacional que
ocurre en la cámara fotográfica ni a la forma en la que se fija,
registra y documenta la imagen. Procuro, por otro lado, una
reconstrucción y resignificación de la fotografía como medio, técnica y creación,
relacionando mi experiencia con la fotografía en un proceso de
indagación y búsqueda a través de la estenopeica, que me ha hecho pensar
en sus posibilidades en tanto herramienta y contingencia.
Es así como, en esta exploración, la fotografía estenopeica es más que
una técnica que comprende procesos físicos y químicos. Se podría decir
que en ella participan dos factores que la convierten en un medio de
expresión: el técnico –proceso que se debe conocer en la
mayoría de los casos, para el mejor manejo del aparato fotográfico– y el
segundo pero no menos importante, el del instante retratado o capacidad
expresiva. En este punto la estenopeica deja de ser simplemente un
medio de reproducción de imagen y se convierte en proceso de creación
donde, más que factores meramente técnicos, recrea sensaciones y
comunica a través de la imagen. Es acá, cuando no sólo se maniobra un
aparato mecánico, aparece al otro lado de la lente o el estenope el autor,
quien obtura la cámara fotográfica y la dispone de manera intencional
para apresar y fijar lo que pretende. De esta manera, se cruza el límite
de la técnica y se origina la expresión, haciendo partícipe no sólo a
su creador y el aparato, sino también a quien es capturado por la imagen
al momento de ser vista, convirtiéndose en un proceso de interacción
triple.
Es por ello que retomo tres factores que complementan la idea principal del artículo: el medio, la técnica y la creación –intentando
responder y corresponder a la pregunta que se formuló inicialmente–.
Cada uno con sus características especiales que se funden para ser uno
solo, evocando a la fotografía como resultado final del proceso técnico y
el medio que se convierte en manifestación de emociones o expresiones
del individuo o creador. Un creador sincero reconoce estos tres
elementos: la técnica como el manejo del procedimiento y el aparato, el medio como representación y desarrollo de la actividad y la creación como la evocación de una realidad o sensación interior con intención de dejar de ser oculta.
El medio
Se ha dicho que la fotografía es clara y precisa, por lo cual ha
sido utilizada como una técnica para la representación, pues permitió
que “por primera vez, entre el objeto inicial y su representación no se
interpusiera más que otro objeto. Por vez primera una imagen del mundo
exterior se forma automáticamente sin intervención creadora por parte
del hombre” (BAZIN, 2008). Es así como la proyección de la imagen
formada por la luz se constituye en la cámara y se hace posible, a ella
misma, de forma natural.

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...la imagen fotográfica obtenida por medio de la cámara estenopeica es un medio. |
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Siendo así, no es inadecuado pensar que la fotografía es el retrato fiel
de una época o circunstancia, en la que la imagen que se fija guarda
toda la información necesaria para reconocerla, convirtiéndose en una
copia de ese momento del pasado que puede subsistir en la imagen
fotográfica. En otras palabras, se podría decir que es el medio para
congelar “el tiempo”. Pero en este punto se vuelve importante el indagar
sobre el propósito de la fotografía y reconocer que no sólo se soporta
por el hecho de ser una técnica reconocida, puesto que vincula un
conjunto primordial, que parte desde el operador de la cámara, el
aparato y la imagen que se retrata. En esta medida, se puede observar la
fotografía como un medio de expresión que va más allá de los esquemas
meramente técnicos para otorgarle a la imagen una lectura completa.
En la experiencia fotográfica, se soportan como medios de expresión
diversas técnicas. Algunas de ellas invitan al fotógrafo a reconocer el
proceso fotográfico y le otorgan una independencia de lo tecnológico.
Sin embargo, se hacen presentes, dentro de dicho proceso, facilismos y
automatismos que pueden desvirtuar la experiencia. Es por ello que
retomo una técnica fotográfica que rompe los límites de una simple
obturación de la cámara: la fotografía estenopeica. Lo que hace
particular a esta técnica es que cada valor es tan importante como los
demás, empezando por quien dispone la cámara para la fotografía, el
orificio por el cual entra la luz para que la imagen se fije y el tiempo
transcurrido que se detiene.
Sin embargo, aunque la fotografía estenopeica es un hito en la
producción de imágenes que capturan el momento deteniéndolo en el papel,
se hace necesario recorrer la historia de la fotografía para entender
cómo aparece esta técnica, que fue muy explotada en una época y que
ahora pareciera ser una leyenda en la clase de fotografía digital, la
cual remplazó los procesos químicos y mágicos que concebía la fotografía
analógica, y aún más la estenopeica, que sólo requería de un orificio
diminuto para que la luz hiciera su magia en el papel fotosensible:
La fotografía estenopeica partiendo del mismo origen: la cámara oscura,
funciona desde entonces como negación del control racional, medible y
determinable de la creación artística como fundación de mundo, para
ofrecerse como redescubrimiento sin pretensiones de dominio. La
estenopeica deja hacer al proceso físico de refracción de la luz sobre
los objetos; químicos: de la luz sobre las sustancias, y fotográfico:
combinación de los dos anteriores, lo que el tiempo permite en su
duración (QUIROZ, 2007).
Pero, en sí, ¿qué diferencia a la fotografía estenopeica de otras
técnicas fotográficas? No es necesario hacer una disputa de las
diferentes técnicas en fotografía, cada una de ellas cuenta con sus
propias cualidades y magia, algunas mucho más accesibles (como la
fotografía digital en esta era), y otras que requieren un poco más de
tiempo, del instante prolongado, como lo hace la fotografía aquí
estudiada. Es así como lo que las hace diferentes las vuelve especiales.
Una fotografía estenopeica requiere de una fina interacción y de ser
recorrida por sus periferias, nos regala un boceto de nuestra memoria,
porque, así como en nuestros sueños sólo grabamos ciertas partes, así la
estenopeica nos ofrece el recuerdo invitándonos al juego de conectarnos
y recorrer la imagen fotográfica. De esta manera se puede descifrar una
imagen, según Flusser (Citado por QUIROZ, 2007):
…al descifrar las imágenes se debe tomar en cuenta su carácter mágico.
Es un error descifrarlas como si fueran “eventos congelados”. Por el
contrario las imágenes son traducciones de hechos a situaciones; éstas
sustituyen con escenas los hechos.
Así mismo, una fotografía estenopeica debe dejarse deleitar por la
mirada, dando paso a la traducción de los eventos que suscitan en
nuestra memoria la necesidad más firme de habitar los espacios y
apropiarse de los tiempos, evitando la presencia de un acontecimiento
congelado que, así como la palabra misma lo describe, se convierte en
una imagen fría que carece de un sentido mágico y de su propia
expresión.
De esta manera, la imagen fotográfica obtenida por medio de la cámara
estenopeica es un medio. No es ella misma el fin, sino la herramienta
que logra presentar y representar una contingencia para la creación y la
representación de mundos aleatorios, de miradas sensibles y al mismo
tiempo efímeras, que sólo transcurren en tanto luz y tiempo. Es así
como, en la aproximación que he tenido a la imagen
fotográfica/estenopeica, encuentro que su sentido no consiste únicamente
en permitir la captura de la imagen producida por la luz, sino que es
ella misma “buril” para la talla del tiempo. Es decir, es otra forma de
“descifrar” la imagen fotográfica y de reconocer las posibilidades que
esta brinda como medio expresivo.
La técnica
Desde sus inicios, la fotografía se preocupó por perfeccionar
la técnica. Fue en el transcurso de esta búsqueda cuando dejó de ser
simplemente una forma de representación de la naturaleza y se introdujo
en el mundo del arte. Para esto, la fotografía tenía que dejar su
función de retrato de la realidad, y empezar a utilizar lo que se puede
nombrar, la estética fotográfica, conectando al artefacto con la
sensibilidad de la intervención del hombre. Es en este punto, donde la
fotografía toma una posición onírica, convirtiéndose en el puente entre
el fotógrafo, su medio de creación, el entorno y el perfeccionamiento de
la técnica.

En este punto, es importante reconocer que más de la mitad de la
población mundial ha tenido acceso a una cámara fotográfica y, a su vez,
la oportunidad de obturarla. De esta forma cabría preguntarse ¿hay
infinidad de automatismos?, ¿se podría decir que la fotografía no ha
perdido aquel valor que la hace especial? En esta medida, es importante
mostrarse de acuerdo en que la fotografía se ha visto envuelta por la
facilidad de adquisición del aparato y lo automático que éste puede ser.
Por eso, conocer en profundidad aspectos como los mencionados
anteriormente, permite que la fotografía no pierda su valor especial, en
el que la imagen, además de poseer un sustento teórico-práctico,
transciende más allá de la simple creación de la misma.
Es así como desde los inicios de la fotografía, que parten de un fin
práctico, y desde la invención de la cámara oscura, con fines
científicos para obtener una forma más exacta de representación del
mundo, este nuevo mecanismo, que en principio fue utilizado en la
pintura con el propósito de que fuera más realista y natural, permitió
la producción de representaciones precisas del mundo. Así, el mundo se
presentó por medio de un aparato óptico de forma clara y consistente
reproduciendo y fijando las imágenes de la cámara oscura.
De esta forma, se puede entender que la fotografía nace de una serie de
necesidades que proclamaban un medio más realista y ágil conforme a la
época. En 1829, Nicéphore Niepce instaura la invención de una técnica
que permitía la representación precisa del mundo y la reproducción en
masa de la misma, técnica llamada fotografía. En este punto, el
descubrimiento de la fotografía partió de una serie de aplicaciones y
mejoras en busca de una técnica de carácter realista.
La fotografía nace como una referencia realista y modo propio de la
representación y la reproducción. Los primeros intentos fotográficos
partieron de la búsqueda de un medio que pudiera hacer posible la
fijación de una imagen real, en otras palabras, la congelación del mundo
y del paso de un instante, para convertirlo en una imagen tangible, una
imagen que se materializó por medio de procesos químicos y físicos.
Fue después del proceso de reconocimiento de la fotografía que logro ser
vista como un medio de expresión que va más allá de una simple
representación natural. Así, empezó a comprender valores propios y abrió
camino en la exploración de un mundo lleno de alternativas y diversas
formas de interacción con una imagen. Ya no sólo se observa una imagen
fotográfica como resultado final, si no que ésta comprende todo un
lenguaje visual que transmite un pensamiento, sensación, intención,
expresión o comunicación. En ese mismo sentido, la fotografía
estenopeica, en su funcionamiento y uso como herramienta de indagación,
experimentación y expresión estética, es una práctica antigua, casi
arcaica para los adelantos tecnológicos del siglo XXI, que no carece de
sus propios soportes como técnica, y que tampoco se oculta en
pretensiones más allá de lo que ella misma permite como forma de
expresión y de reflexión como práctica fotográfica.
La palabra “estenopeica” viene de la raíz griega “stenós”, que quiere
decir “estrecho”; y “poipeoo,” que significa “hacer estrecho”. El
“estenopo” designa el pequeño agujero por el cual entra la luz a la
cámara/caja oscura. En inglés se le conoce como pinhole, haciendo
referencia al origen de la perforación, hecha con la punta de un
alfiler. El diámetro del estenopo equivale a la apertura del obturador
de una lente (QUIROZ, 2007).
La fotografía estenopeica comprende factores químicos y físicos que se
deben entender en cierta medida para poder obtener un resultado, en este
caso:
la imagen fotográfica. En dicha técnica, se habla de
tiempos de exposición o velocidad de obturación, tamaño del estenopo,
diafragma y proceso de revelado, puesto que es una técnica que invita a
explorar la ciencia de la mano del arte, la expresión y la estética, que
no puede ser vista como una parte de éstas. Este proceso entrega
resultados únicos, mágicos e inigualables, que ninguna otra técnica
logra. El proceso de creación de la cámara estenopeica fomenta el
reconocimiento de la misma, ya que todo es un ejercicio manual, para el
cual es necesario entender las expresiones técnicas. Es así como la
fotografía se convierte en oficio, no sólo como técnica, sino también
como indagación en el proceso de descubrir el funcionamiento de la
cámara y cuáles son las mejores condiciones para lograr una fotografía,
también en medio de exploración y de múltiples intentos. Para esto no
sólo interviene un aparato óptico y su manipulador, sino que también
median condiciones climáticas espacio-tiempo que dan como resultado
final el proceso de creación que termina convertido en imagen.
La comprensión de la imagen fotográfica procura atención especial sobre
los mecanismos técnicos que la producen. Esto no parece importante pues,
como lo mencioné anteriormente, hoy día existen muchos automatismos que
permiten la fijación de la imagen; sin embargo, los procesos de
creación que ambicioné por medio de la estenopeica, demandaron el
conocimiento de principios técnicos básicos que permitieran la creación y
la formulación de la imagen fotográfica y de nuevas estrategias
experimentales. Si bien el relato y la descripción de los tres puntos
planteados al inicio de este texto son indispensables para mi encuentro
con la fotografía, estos pueden ser ordenados y dispuestos de diferentes
maneras como otras posibles respuestas a la pregunta formulada
inicialmente.
Creación
“…para que la película retenga aquello que podría
volar de una memoria traicionada por las emociones."
Joan Foncuberta, 1994.
Para crear una imagen no son necesarios mecanismos complejos
que la conciban. Algunas veces basta con la imaginación como creadora.
Lo que hace un poco complejo este ejercicio de creación es cuando se
pretende que la imagen salga de nuestra mente y se intenta que sea
visible y al mismo tiempo demuestre sus sensaciones, colores y la
composición de la misma. Es por esto que muchos de los aparatos de
representación que hoy existen nacieron de la idea de tener un medio que
constituyera con naturalidad y precisión esas ideas que se convirtieron
en imagen, que hoy se pueden fijar, plasmar o dibujar, para que así no
sólo fueran observadas por su creador, sino también por aquellos que se
dejan envolver por la expresión de la imagen. Así mismo, la fotografía
estenopeica retiene todo aquello que se escapa de la memoria de esa
imagen presente en la mente y en el espacio, para retenerla en el tiempo
y exponerla a un futuro y a posibles recuerdos, también para ser
recorrida, observada y deleitada por cualquier ojo que se deje cautivar
por una fotografía.
Según Dubois (2001): “la vida de las cosas, el temblor del mundo, las
fluctuaciones del ser, todo aquello que se mueve y respira debe imprimir
en la imagen su sensación y su movimiento, por infinitesimal que sea”.
Es así como actúa una fotografía estenopeica, fijando cada sensación que
ocurre en el momento, desde que se dispone la cámara y se abre el
obturador; así comienza la magia de una foto formada a partir de una
cámara que no necesita de un complejo mecanismo, creando un instante que
graba una imagen y cuenta la historia a través de ella. En este punto
es necesario hablar del autor de una fotografía estenopeica, y de cómo
algunos vuelven de esta técnica su propio medio para la creación y así
convierten la fotografía en un elemento íntimo de expresión, que no se
aleja de las características propias de la misma, sino que más bien
explota las posibilidades infinitas que ésta presenta. Mediante la
fotografía se crea una cultura para la experimentación en la realización
de la imagen, generando un ejercicio de reflexión, interpretación e
interacción con la imagen fija y reproducible.
Con este tipo de fotografía, además, existe una posibilidad
experimental, alejada del juego del azar, que involucra un mundo de
exploración que va más allá de una técnica fotográfica. En otras
palabras, se trata de una inmensa posibilidad creativa apartada de
aquellos medios que han caído en el consumo generado por los facilismos
de los avances tecnológicos dados en la era de la automatización. De
esta forma, se rompen los esquemas meramente tecnicistas y se le da paso
a lo que llamaré “la magia de la fotografía”, que rompe los límites del
espacio-tiempo para traer un pasado a la resurrección, porque la muerte
de ese instante se fija a través del orificio “estenopo”.
En este momento se pueden adquirir infinidad de imágenes sin sentido
expresivo, siendo todo un reto no caer en la reproducción, consumo y
realización de las misma. Técnicas alternativas, como la estenopeica,
generan una complicidad con el medio y la imagen que se produce,
apareciendo lo que se puede calificar como un reto creativo, ya que esta
fotografía, además de ser una técnica acompañada de la ciencia, el
manejo de materiales y algunos conocimientos sobre la luz, pone al
fotógrafo como un espectador más de la escena que está siendo prendida
por la cámara.
Es por lo anterior que uno de los principales desafíos de la fotografía
estenopeica es cuando el oficio del fotógrafo se deja rendir por el
tiempo y la cámara, porque para esta técnica sólo se puede disponer la
cámara para que ella empiece su encantamiento y así la luz viaje a
través del estenope y fije esa escena que está presente ante el ojo,
pero que la cámara retiene de forma única casi que a su pretensión. De
esta manera, el resultado de la fotografía es un enigma, ya que ni
siquiera cuando se observa la imagen se presenta de la forma en la que
se creía, debido a que inciden el tamaño de la cámara, la forma de la
misma y el lugar donde se ubica, haciendo que nuestra mirada y el ángulo
en el que se toma la foto sea imposible para el ojo humano por la
posición corporal. Todos estos factores hacen que una fotografía
estenopeica se complemente con vastos efectos visuales, de composición y
experimentación.
En este tipo de fotografía el medio de creación deja rendir a los
objetos, el tiempo, y al fotógrafo, puesto que éste no dirige por
completo la escena: sólo observa el paso del tiempo (segundos o minutos,
según las condiciones de luz) para que así la cámara haga lo suyo, cada
uno con su valor como conjunto y no como individuales. Quien toma una
foto estenopeica sabe qué es el juego que se presenta en la toma, que
ésta graba y fija.
Para terminar y concluir
Esta lúcida conciencia
de amar a lo nunca visto
y de esperar lo imprevisto;
este caer sin llegar
es la angustia de pensar
que puesto que muero existo.
Xavier Villaurrutia
La pregunta inicial, que interrogaba sobre lo qué es la
fotografía, no es un cuestionamiento cerrado dirigido solamente a los
conocedores o fotógrafos experimentados, sino que pretende la reflexión
del lector y su relación con la fotografía, reflexión que se formula con
el interés que permita hacer su propia taxonomía de las partes que él
logra identificar en su ejecución o aprendizaje. En ese sentido, la
triada que presento como un mecanismo de respuesta a esa pregunta no
pretende ser la única. Debe, por el contrario, ser cuestionada,
redireccionada o apropiada como herramienta para la apropiación de la
fotografía pensando en nuestro tiempo y nuestras prácticas cotidianas
con la imagen fotográfica. Son el principio de la relación que existe
entre una imagen fotográfica, su contexto y la indagación.
Así retomo en mi experiencia el uso de una técnica alternativa en fotografía:
la estenopeica
como una práctica posible de apropiación del mundo, de la expresión y
de la creación. Por medio de esta técnica fotográfica, casi olvidada y
elemental, pretendo una aproximación sensible y menos automática de la
experiencia fotográfica, que se constituya en una práctica mágica, que
se deje observar para el deleite de quienes se encantan al encontrarse
con una imagen real, retratada y fijada en papel, marcada en los
márgenes del recuerdo y la memoria. Además, nos hace una invitación a
recorrer la fotografía a través del reconocimiento de la misma, que
comprende historia, técnica, medio y, por último pero no menos
importante, expresión en cuanto a proceso de creación y comprensión de
la imagen.
Es así como esta corta reflexión aparece, después de un encuentro con la
fotografía de forma experimental accidentada y accionada por
interrogantes sobre la muerte. Fue en este proceso de pesquisa cuando
identifiqué las posibilidades que presenta la imagen fotográfica como
medio, técnica y creación, pues, si bien ella se presenta casi
descubierta por completo, cada uno de nosotros descubre la fotografía de
forma diferenciada, eventual y mediada por sus circunstancias.
Bibliografía
BAZIN, André. ¿Que es el cine? Madrid: Rialp, 2008
BERGSON, Henri. Memoria y vida (sel. DELEUZE, Gilles). Madrid: Alianza, 1977.
DUBOIS, Philippe. (2001) “De una imagen, del otro o de la influencia del
cine en la fotografía creativa contemporánea”, en OLIVARES (ed.),
FONCUBERTA, Joan.
Videncia y evidencia, en la luna cornea. Naturaleza quieta. 1994, Num. 5. Mexico: Conaculta.
QUIROZ, Marcela. La ilusión de ser fotógrafo. México: Universidad Iberoamericana, Santa Fe, 2007
VILLAURRUTIA, Xavier. “Nocturno de la alcoba”, en op. Cit. Villaurrutia. ____________________
Sobre la autora:
Diana Lizeth Duran Quintero
Estudiante de la Licenciatura en Artes Plásticas de la Universidad Pedagógica y Tecnológica
de Colombia con sede en Tunja (Boyacá-Colombia).
Estudiante de la Licenciatura en Artes Plásticas de la Universidad Pedagógica y Tecnológica
de Colombia con sede en Tunja (Boyacá-Colombia). En la actualidad pertenece al grupo
de Investigación Creación y Pedagogía, en el Grupo de Estudio Imagen y Pensamiento.
Participó como ponente en el Primer Coloquio Dedicado al Día de Muertos noviembre
de 2013 organizado por la Escuela Nacional de Antropología e Historia de México
con la ponencia: Muerte Credo y Religión. Participo como expositora en la muestra
internacional PINHOLE PATAGONIA 2013 en Argentina, así mismo recibió una Mención
Honorifica en el “IX Concurso Estatal de Fotografía Digital FOTOSEPTIEMBRE Sonora
2013”. Obtuvo una beca de Movilidad Académica para el desarrollo de su proyecto de
Investigación Titulado “Aprender a Morir” en convenio con la Universidad Pedagógica y
Tecnológica de Colombia y la Universidad de Sonora en la Ciudad de Hermosillo/México.
Actualmente trabaja como docente del área de Artes Plásticas en el Gimnasio Galileo
Galilei en la Ciudad de Tunja/Boyacá/Colombia.
Fuente:
http://www.revista.unam.mx/vol.15/num5/art36/